¿Por qué ocultamos información en terapia?
En terapia, el miedo al juicio, la vergüenza o el temor a revivir emociones pueden llevarnos a ocultar información, afectando el proceso terapéutico.
Más allá de juzgarnos, entendernos…
Causas, impacto y cómo los psicólogos pueden ayudarnos a superarlo
Cuando una persona inicia un proceso terapéutico, espera encontrar un espacio seguro para hablar sobre sus pensamientos, emociones y experiencias. Sin embargo, muchas veces surge la tendencia a ocultar información. Ya sea por vergüenza, miedo o inseguridad, este fenómeno es más común de lo que parece y puede afectar el progreso de la terapia.
Desde la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), se entiende que la información que ocultamos suele estar influenciada por pensamientos automáticos, creencias irracionales y emociones intensas como la vergüenza. En este artículo exploraremos por qué sucede esto, cómo impacta el proceso terapéutico y qué estrategias utiliza el terapeuta para abordarlo.
Creencias y causas más comunes
Las razones por las que una persona decide no compartir cierta información en terapia suelen estar asociadas a creencias disfuncionales y estrategias de afrontamiento basadas en la evitación. Algunas de las más frecuentes incluyen:
🔹 Miedo al juicio del terapeuta: “Si le cuento esto, pensará que estoy loco/a.”
🔹 Creencias sobre lo que es importante compartir: “Esto no es relevante para la terapia.”
🔹 Temor a revivir emociones intensas: “Si hablo de esto, me sentiré peor.”
🔹 Vergüenza sobre la propia historia o pensamientos: “No quiero que nadie sepa esto de mí.”
La protección legal y ética del paciente
Uno de los mayores temores de los pacientes es qué hará el terapeuta con la información que comparten. En este sentido, la confidencialidad es un pilar fundamental en la terapia psicológica.
🔹 ¿Qué es el secreto profesional? Garantiza que la información compartida en consulta no será divulgada sin el consentimiento del paciente.
🔹 ¿Cuándo hay excepciones? En casos de riesgo para la vida del paciente o de terceros, abuso infantil o situaciones legales específicas.
¿Qué ocurre cuando ocultamos información? Impacto en el proceso terapéutico
Cuando un paciente oculta información relevante, se generan barreras que afectan la efectividad del tratamiento:
❌ La terapia avanza a un ritmo más lento.
❌ Las estrategias pueden ser menos efectivas si la información no es completa.
❌ El paciente puede sentirse estancado o frustrado.
¡No estás solo!
La vergüenza y su impacto en el ocultamiento de información
La vergüenza es una emoción central en el ocultamiento de información. Se asocia con creencias como:
🔹 “Si digo esto, no seré aceptado/a.”
🔹 “Esto demuestra que soy débil.”
🔹 “Es mejor mantenerlo en secreto para evitar el rechazo.”
La vergüenza es una emoción compleja que puede hacer que una persona se sienta defectuosa, inadecuada o indigna de aceptación. Cuando experimentamos vergüenza, tendemos a escondernos y evitar mostrar ciertas partes de nosotros mismos, lo que incluye ocultar información en terapia.
En terapia, la verguenza la vemos de múltiples formas:
🔹 Pensamientos automáticos negativos → “Si le cuento esto a mi terapeuta, me verá como una mala persona.”
🔹 Sensación de ser inadecuado/a → “Nadie más debe saber lo que siento o pienso.”
🔹 Evitar ciertos temas sensibles → “Es mejor no hablar de esto para no revivir la emoción”, «Solo quiero sentirme bien, no quiero recordar cosas que fueron difíciles»
🔹 Ansiedad ante la posibilidad de ser juzgado/a → “Si hablo de esto, me mirará diferente.”
Ejemplo de verguenza
¡No estás solo!
¿Cómo el terapeuta ayuda a regular la vergüenza del paciente?
Cuando un paciente experimenta vergüenza intensa en terapia, su sistema nervioso puede reaccionar como si estuviera ante una amenaza real. Esto puede provocar bloqueos emocionales, evitación o incluso la sensación de querer huir de la sesión.
📌 Aquí es donde el terapeuta juega un papel crucial:
🔹 Actúa como una figura reguladora que ayuda al paciente a sentirse seguro.
🔹 Refuerza la idea de que la terapia es un espacio libre de juicios.
🔹 Modela respuestas emocionales compasivas para que el paciente aprenda a tratase con más amabilidad.
Cuando el paciente teme compartir información, lo que realmente necesita no es presión, sino una experiencia de acompañamiento y validación.
Cuando el terapeuta valida la emoción del paciente, se genera un efecto inmediato de seguridad y comprensión emocional. La validación no significa simplemente estar de acuerdo con lo que la persona siente, sino reconocer y aceptar su experiencia emocional sin juicio. Muchas veces, las personas han aprendido a reprimir o minimizar sus emociones debido a experiencias previas donde fueron ignoradas, ridiculizadas o juzgadas. En terapia, la validación actúa como un puente que permite que el paciente reconozca sus propias emociones sin culpa ni vergüenza, favoreciendo un espacio donde la expresión emocional se vuelve más accesible.
Cuando la vergüenza es intensa, suele llevar al paciente a evitar compartir ciertos pensamientos o recuerdos, pues teme ser juzgado o que su terapeuta cambie su percepción sobre él. Sin embargo, cuando el terapeuta responde con validación, utilizando frases como «Tiene sentido que te sientas así», «Es comprensible que esto sea difícil para ti», o «No hay nada malo en experimentar esta emoción», el paciente comienza a replantearse la idea de que compartir sus emociones lo hará menos digno de aceptación. La vergüenza, que antes parecía abrumadora, pierde parte de su intensidad y permite que el paciente se abra de manera más progresiva.
Este proceso da paso a la expresión emocional gradual. La validación es el primer paso para que el paciente se atreva a explorar sus emociones sin sentir que debe esconderse. En lugar de forzar la apertura inmediata, el terapeuta acompaña el ritmo del paciente, permitiéndole compartir solo lo que está listo para expresar. Algunas personas pueden empezar verbalizando su emoción de manera general, como «Me siento incómodo hablando de esto», mientras que otras pueden necesitar escribir primero lo que sienten antes de verbalizarlo. El terapeuta respeta y guía este proceso, asegurándose de que el paciente no se sienta abrumado, sino acompañado.
A medida que el paciente experimenta estas interacciones seguras en terapia, comienza a integrar nuevas experiencias de confianza. Si en el pasado ha vivido rechazo, burla o incomprensión cuando expresó sus emociones, la terapia le permite experimentar lo contrario: ser escuchado, respetado y comprendido. Esta nueva realidad emocional reconfigura la forma en que el paciente se percibe a sí mismo y a los demás, permitiéndole fortalecer su confianza y cambiar la relación que tiene con sus propias emociones. Con el tiempo, el paciente ya no siente la misma necesidad de ocultar información en terapia, porque ha aprendido que ser vulnerable no significa ser débil, sino ser humano.
¡No estás solo!
¿Cómo puedo trabajar la verguenza?
Si alguna vez has sentido vergüenza o incomodidad al compartir algo en terapia, es importante recordar que tu terapeuta está allí para apoyarte y acompañarte, no para juzgarte. La terapia es un espacio de confianza donde puedes explorar tus emociones, pensamientos y experiencias sin miedo al rechazo. Sin embargo, abrirse no siempre es fácil, especialmente cuando la vergüenza ha sido una emoción dominante en tu vida.
Aquí hay algunas estrategias que pueden ayudarte a aprovechar mejor el proceso terapéutico y reducir el impacto de la vergüenza en la expresión emocional:
🔹 Pide ayuda a tu terapeuta
Como psicóloga valoro de gran manera cuando un paciente me indica «quiero hablar de un tema pero siento miedo o verguenza». Porque nos permite crear un plan para abordar la emoción, antes que el contenido mismo. Tu psicólogo o terapeuta te guiarán para identificar la verguenza, reconocer las creencias asociadas a la misma y reformularla. La desición de expresar el contenido, será a tu ritmo.
🔹 Practica compartir información de forma gradual
Es un error pensar que en terapia se debe contar todo desde el primer momento. La apertura emocional es un proceso progresivo, y cada persona tiene su propio ritmo. Si sientes que hay temas que te generan mucha ansiedad o vergüenza, puedes empezar compartiendo pequeños fragmentos antes de abordar la situación completa.
🔹 Observa cómo reacciona tu terapeuta cuando compartes algo difícil
Uno de los mayores temores de las personas que ocultan información en terapia es la posibilidad de ser juzgadas. Sin embargo, en la gran mayoría de los casos, los terapeutas no reaccionan con juicio o desaprobación, sino con empatía y validación. Observar la respuesta del terapeuta te ayudará a desafiar el miedo al rechazo y a fortalecer la confianza en el proceso.
💡 Estrategia práctica:
➡️ Haz una lista de temas o experiencias que te cuesta compartir.
➡️ Clasifícalos usando el semáforo emocional:
✅ Verde: Me siento listo/a para hablar de esto.
🟡 Amarillo: No estoy seguro/a, pero lo consideraré.
🚨 Rojo: No puedo hablar de esto todavía.
➡️ Comienza con lo que está en verde o amarillo y, con el tiempo, avanza hacia lo que está en rojo.
🔹 Confía en que la terapia es un espacio de aprendizaje
Muchas personas creen que deben «hacer bien la terapia» o que deben presentarse como «fuertes» ante su terapeuta. Sin embargo, la terapia no es un examen ni un espacio donde debas demostrar que todo está bajo control. Es un lugar donde puedes equivocarte, explorar, aprender y crecer sin miedo a ser rechazado/a.
Un espacio seguro
En terapia, te acompaño a enfrentar lo que sientes con seguridad y sin juicios, mostrándote que el camino hacia la sanación comienza cuando aceptas aquello que temes.