Más allá del reloj: la importancia de cerrar bien tu sesión de terapia.
Psicóloga Evelyn Zúñiga

¡Toma tiempo para lo importante: tu mismo!
La terapia es un espacio de encuentro con uno mismo, donde el tiempo es un recurso valioso, pero no debe convertirse en lo más importante. Muchas veces, al final de una sesión, las personas sienten que no alcanzaron a procesar todo lo necesario o que debían salir de terapia más reguladas. Esto puede generar frustración y ansiedad, afectando la efectividad del proceso.
Este artículo explora la importancia de gestionar el tiempo en terapia sin que se convierta en una limitación. Hablaremos de la necesidad de cerrar cada sesión con estabilidad emocional y de cómo se pueden evitar las sensaciones de prisa o incompletitud. La terapia no se trata solo de ajustarse a un horario; se trata de darte el valor y la tranquilidad que mereces en cada sesión.
"Llego temprano, pero me pongo ansioso esperando mi turno"
El tiempo de espera antes de ingresar a la sesión puede influir en la disposición del paciente para el trabajo terapéutico. Algunas personas pueden llegar con anticipación y aprovechar ese momento para relajarse y prepararse mentalmente, mientras que otras pueden experimentar ansiedad o distracciones que afectan su concentración. La actitud con la que una persona ingresa a terapia puede impactar su capacidad de aprovechar la sesión al máximo.
"Solo tengo una hora de sesión y a veces siento que no es suficiente"
El tiempo de una sesión psicológica suele estar definido por un estándar profesional de aproximadamente una hora. Esta estructura es necesaria para la organización del trabajo terapéutico, la planificación del profesional y la gestión de otros pacientes. Sin embargo, este límite puede presentar retos cuando el proceso emocional de la persona requiere más tiempo para alcanzar una sensación de estabilidad antes de salir de la consulta. En ocasiones, el tiempo disponible puede no ser suficiente para procesar y resignificar completamente lo trabajado en la sesión.
"Programé una cita dental justo después de esta, tengo 10 minutos para desplazarme hasta allá"
El tiempo en consulta es un espacio donde la persona puede explorar sus emociones, pensamientos y dificultades. Sin embargo, es frecuente que los pacientes tengan agendas ocupadas y, una vez terminada la sesión, deban reincorporarse a sus responsabilidades diarias. Este ritmo de vida puede generar una sensación de prisa o de falta de tiempo para procesar lo trabajado en terapia, lo que podría llevar a la frustración o a una sensación de inacabado.
"A veces siento que tomarme una hora para mí es un lujo"
La sociedad actual tiende a valorar la rapidez y la productividad, lo que puede llevar a las personas a sentir culpa por dedicar tiempo a su bienestar emocional. En algunos casos, el asistir a terapia puede percibirse como una pérdida de tiempo si no se ven «resultados rápidos». Esta presión social puede hacer que el paciente minimice la importancia del trabajo emocional y se enfoque más en los tiempos establecidos que en su propio proceso de sanación.
"Me siento mal cuando la sesión está terminando y no hemos acabado con el tema"
Los terapeutas también enfrentan el desafío de gestionar el tiempo de manera equilibrada, asegurando que cada paciente reciba la atención adecuada sin comprometer su propio bienestar ni el de los siguientes consultantes. En algunos casos, cerrar una sesión cuando el paciente no está completamente regulado puede generar preocupación o malestar tanto en el profesional como en el paciente, ya que el tiempo parece insuficiente para abordar todo lo necesario.
"Saliendo de terapia, a veces me siento revuelto y no sé qué hacer con lo que hablamos"
Cuando una sesión está por terminar y la persona no ha alcanzado una regulación emocional adecuada, puede experimentar malestar o confusión después de salir de la consulta. Esto es especialmente relevante en sesiones donde se han trabajado temas intensos o traumáticos. La regulación emocional es un aspecto fundamental para asegurar que el paciente pueda continuar con su día sin sentirse desbordado por lo trabajado en terapia.
"Llego a terapia con prisa y siento que no me concentro del todo"
El proceso terapéutico es un espacio destinado al bienestar personal. Llegar con prisa o sin la disposición adecuada puede afectar la calidad del trabajo realizado en la sesión. Tomarse el tiempo necesario para asistir con calma y estar presente en el momento de la terapia permite un mejor aprovechamiento de cada encuentro.
"Me hubiera gustado cerrar mejor la sesión, pero el tiempo se acabó"
En algunas sesiones, no se logra un cierre emocional satisfactorio, y eso puede generar inquietud. Es importante entender que el proceso terapéutico es continuo y que algunas emociones o pensamientos pueden requerir más de una sesión para ser comprendidos y resignificados. Aceptar que no siempre se llega a una conclusión inmediata es clave para evitar frustraciones innecesarias.
"Entiendo que alguien antes de mí necesitaba más tiempo para sentirse seguro"
A veces, las sesiones pueden extenderse porque una persona necesitaba un tiempo adicional para regularse, resignificar lo que surgió en terapia o simplemente sentirse segura antes de salir. Es importante desarrollar empatía hacia estos momentos, ya que podría ser algo que nosotros mismos necesitemos en otro momento. La terapia es un espacio humano y flexible, donde el bienestar de cada persona es la prioridad.
"No somos un cronómetro, estamos aquí para dar valor y validar emociones"
- Asiste con tiempo suficiente: Llegar con unos minutos de anticipación te ayudará a prepararte mentalmente y a aprovechar mejor la sesión.
- Usa el tiempo de espera de forma intencional: Si llegas antes de tu cita, intenta practicar la respiración consciente o realizar una actividad relajante para entrar en la sesión con mayor claridad mental.
- Planifica un espacio para procesar la sesión: Si es posible, evita programar actividades demandantes justo después de terapia. Dedica unos minutos para reflexionar sobre lo trabajado.
- Acepta que no todas las sesiones cerrarán con una solución inmediata: A veces, el proceso terapéutico requiere varias sesiones para abordar un tema en profundidad. Confía en que cada paso es parte del camino.
- Utiliza estrategias de regulación emocional: Si sientes que una sesión terminó con mucha carga emocional, usa técnicas como la respiración diafragmática, la escritura terapéutica o ejercicios de mindfulness para estabilizarte.
- Dale valor al tiempo que dedicas a terapia: Priorizar tu salud mental es una inversión en tu bienestar a largo plazo. En cada sesión, el terapeuta se asegurará de que salgas con un nivel adecuado de regulación emocional, evitando que te sientas desbordado o perdido después de la consulta. No veas la terapia como un lujo, sino como una necesidad para tu crecimiento personal.