Más allá del trauma: ¿Cómo diferenciamos el Trastorno de Estrés Postraumático del trauma complejo?

No todo trauma es igual: diferencias esenciales entre TEPT y trauma complejo.

No todo trauma es igual. Mientras que el TEPT surge de eventos traumáticos puntuales, el trauma complejo deja huellas más profundas en la identidad, las emociones y las relaciones. Conocer sus diferencias es clave para un tratamiento efectivo. Descubre en este artículo cómo abordarlos desde la evidencia clínica y la adaptación terapéutica.

Trastorno de Estrés Postraumático
Trauma Complejo

Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT)

El Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) se clasifica dentro de los trastornos relacionados con traumas y factores de estrés en el DSM-5. Se desarrolla después de la exposición a un evento traumático que implica una amenaza real o percibida de muerte, lesiones graves o violencia sexual, ya sea directamente experimentado, presenciado o sufrido por un ser querido.

Trauma Complejo

Aunque el DSM-5 no reconoce formalmente el trauma complejo como un diagnóstico independiente, sí reconoce que algunos pacientes con TEPT presentan síntomas adicionales que afectan la identidad, las relaciones y la regulación emocional. El CIE-11 (Clasificación Internacional de Enfermedades de la OMS) introduce el diagnóstico de Trastorno de Estrés Postraumático Complejo (TEPT-C), diferenciándolo del TEPT estándar.

 

El trauma puede manifestarse de diversas maneras y afectar a las personas de formas únicas. No todo trauma es igual, y comprender sus diferencias es clave para brindar un tratamiento adecuado y efectivo. El Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) y el trauma complejo, aunque comparten ciertas similitudes, tienen orígenes, síntomas y abordajes terapéuticos distintos.

El TEPT surge tras un evento traumático puntual y se caracteriza por reexperimentación, evitación e hiperactivación. En cambio, el trauma complejo se origina en experiencias prolongadas de abuso o negligencia, afectando la identidad, las relaciones y la regulación emocional.

El Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) es un diagnóstico que surge tras la exposición a un evento traumático extremo, como accidentes, violencia o desastres naturales. Se caracteriza por síntomas como reviviscencias, evitación, alteraciones en la cognición y el estado de ánimo, y una activación fisiológica elevada.

Por otro lado, el trauma complejo se refiere a experiencias traumáticas prolongadas y repetidas, generalmente en el contexto de relaciones interpersonales abusivas (maltrato infantil, violencia doméstica, explotación, etc.). A diferencia del TEPT, el trauma complejo afecta la identidad, la regulación emocional, las relaciones interpersonales y la percepción del mundo.

Diferencias clave entre TEPT y trauma complejo

  • Origen y Duración: El TEPT suele desarrollarse a partir de un solo evento traumático, mientras que el trauma complejo surge de experiencias prolongadas de abuso o negligencia.

  • Síntomas: Mientras que el TEPT se enfoca en la reexperimentación y la hiperactivación, el trauma complejo involucra dificultades en la regulación emocional, disociación, autoimagen negativa y problemas interpersonales.

  • Impacto en la Personalidad: El trauma complejo puede generar alteraciones profundas en la identidad y la manera en que la persona percibe el mundo y las relaciones.

  • Dificultades en el Tratamiento: El abordaje del trauma complejo es más extenso, ya que se necesita trabajar no solo con los síntomas del trauma, sino con patrones de apego disfuncionales, creencias nucleares dañadas y desregulación emocional crónica.

 

Diferencias en su abordaje

El tratamiento del TEPT generalmente incluye técnicas de procesamiento del trauma, como la exposición prolongada o la desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (EMDR), con el objetivo de reducir los síntomas de reexperimentación y evitar la evitación del trauma. En el caso del trauma complejo, los protocolos de tratamiento deben adaptarse a las necesidades individuales del paciente, utilizando un juicio clínico basado en la evolución del proceso terapéutico. En muchas ocasiones, se requiere modificar o aplicar protocolos especializados en diferentes fases, asegurando que el paciente esté preparado para afrontar cada etapa sin riesgo de retraumatización.

El trauma complejo requiere un enfoque más amplio y progresivo:

Primera Fase

Desarrollo de habilidades de regulación emocional y estabilización.

Segunda Fase

Procesamiento del trauma mediante enfoques como EMDR, Brainspotting o Terapia Cognitivo-Conductual centrada en el trauma. Esta fase puede variar, de acuerdo con el modelo terapéutico, por ejemplo en EMDR, la fase 2 implica la regulación emocional en caso de ser necesario.

Tercera Fase

Integración y reconstrucción de la identidad y las relaciones interpersonales.

Desafíos para los terapeutas y la importancia de contar con diversas herramientas

El tratamiento del trauma complejo presenta múltiples desafíos para los terapeutas. Algunos de los principales incluyen:

Dificultades en la alianza terapéutica: Los pacientes con trauma complejo pueden presentar desconfianza extrema debido a experiencias previas de abuso y traición.

Desregulación emocional severa: Es común encontrar una elevada reactividad emocional, lo que puede dificultar el progreso terapéutico si no se han trabajado estrategias de regulación previamente.

Tendencias a la disociación: La presencia de estados disociativos puede interferir en el procesamiento del trauma, haciendo necesario ajustar las intervenciones para estabilizar al paciente antes de trabajar con recuerdos traumáticos.

Impacto en el terapeuta: La exposición prolongada a historias de trauma puede generar fatiga por compasión o desgaste emocional, por lo que el autocuidado del terapeuta es esencial.

Para abordar estos desafíos, es crucial que el terapeuta cuente con un amplio repertorio de herramientas terapéuticas y la flexibilidad para adaptar las intervenciones según el paciente. La combinación de enfoques como EMDR, Brainspotting, TDC, ACT y modelos específicos de procesamiento emocional permite un tratamiento más efectivo y ajustado a las necesidades individuales.

El reto del trauma complejo y la importancia de un psicólogo clínico altamente formado en trauma

El tratamiento del trauma complejo es desafiante debido a la profundidad del daño emocional y la alteración en la identidad. La intervención debe ser realizada por profesionales con formación especializada en trauma, pues requiere un abordaje multifacético y adaptado a las necesidades individuales.

Contar con un terapeuta experto en trauma facilita la estabilidad emocional, la confianza en la terapia y el acceso a herramientas eficaces para el procesamiento del trauma.

Recomendaciones para pacientes y personas en búsqueda de apoyo

  • Busca un terapeuta especializado en trauma: No todos los profesionales están capacitados en trauma complejo, por lo que es clave encontrar a alguien con formación en enfoques como TCC, EMDR, TDC o Brainspotting.

  • No te compares con otros procesos terapéuticos: Cada persona avanza a su propio ritmo.

  • Trabaja en la regulación emocional antes de enfrentar recuerdos traumáticos: Sin estabilidad emocional, el procesamiento del trauma puede ser abrumador.

  • Practica el autocuidado y la compasión contigo mismo: Recuperarse del trauma es un proceso que requiere paciencia y apoyo.

  • Explora estrategias somáticas y de mindfulness: Técnicas como la respiración diafragmática, yoga o grounding pueden ayudar a regular el sistema nervioso.

Comprender la diferencia entre TEPT y trauma complejo es clave para acceder a un tratamiento adecuado y efectivo. Con el acompañamiento correcto, la sanación es posible.

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